Su cocina combina con elegancia los sabores tradicionales monegascos con creaciones contemporáneas. Los visitantes pueden elegir entre dos zonas para comer: una terraza a la sombra de los pinos con vistas al puerto, o una íntima veranda frente al Palacio del Príncipe.
Abierto todos los días para el almuerzo, el restaurante también ofrece una selección de platos durante todo el día.