Príncipes y princesas de Mónaco

La exposición, dedicada a la dinastía Grimaldi, se mostrará en la Ciudad Prohibida de Pekín entre septiembre y diciembre de 2018.

La segunda parte del intercambio cultural entre el Fórum Grimaldi de Mónaco y la Ciudad Prohibida de Pekín es tan extraordinaria como la primera 

El verano pasado, la exposición "Tesoros del Museo del Palacio Imperial" en el Fórum Grimaldi acogió a unos cuarenta y siete mil visitantes en dos meses. En esta ocasión, Mónaco lleva a China "Príncipes y princesas de Mónaco, una dinastía europea (del siglo XIII al siglo XXI). Desarrollada en colaboración con el Palacio del Principado y con la participación de varias instituciones monegascas, esta exposición está dividida en seis secciones, dirigidas por el comisario Thomas Fouilleron, doctor en Historia, director de los Archivos de la biblioteca del Palacio del Principado. Los espacios destinados a ceremonias religiosas, de la iglesia a la catedral, una dinastía de origen italiano (siglos XIII-XVII), los grandes siglos "franceses" (XVII-XIX), la invención de Montecarlo (XIX-XX), las bodas más legendarias (XX-XXI) y, por último, los espacios destinados a ceremonias civiles, del salón del trono al patio de honor del palacio. A lo largo de una superficie de ochocientos metros cuadrados, los visitantes descubrirán con interés y curiosidad los grandes momentos de la historia de los Grimaldi, unidos a la historia del Principado.

Ciudad fortificada que limita Oeste con Génova, Mónaco se convierte en el feudo de los Grimaldi, una de las familias patricias de la ciudad, entre finales del siglo XIII y mediados del siglo XIV. Los símbolos del escudo de los Grimaldi, monjes franciscanos, rememoran al época en el que Mónaco los ayudó por primera vez en 1297.
Un largo proceso de construcción de la soberanía desemboca, a principios del siglo XVI, en el reconocimiento europeo de la independencia. Desde entonces, los señores de Mónaco desarrollan el aparato de una pequeña corte en la fortaleza transformada en palacio renacentista.
La exposición reconstruye los espacios de ceremonias y civiles a partir del siglo XVII. Las dos vertientes enmarcan un recorrido por orden cronológico que presenta a las grandes personalidades de la dinastía y los grandes momentos de la historia del Principado.
Cuando Honorato II es investido príncipe en 1612, se adoptan los rituales monárquicos habituales en los nacimientos y funerales dinásticos y se adaptan al tamaño del pequeño Estado. Los matrimonios, establecidos en principio en el seno de la aristocracia italiana, se amplían a la nobleza francesa a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Mónaco pasa de estar bajo la protección de la España de los Habsburgo a la de Francia.

Ahijado del rey de Francia, Louis XIV, Louis I de Mónaco se convierte en su embajador en Roma. Obtuvo el rango de príncipe extranjero en la corte francesa después de casar a su hijo con María de Lorena en 1688. El matrimonio entre  la princesa Luisa Hipólita con Jacobo de Matignon, en 1715 garantiza la continuidad de la dinastía. El Hotel de Matignon, hoy en día lugar de residencia del primer ministro galo, se convierte en el destino predilecto de los príncipes de Mónaco en París.
La Revolución francesa provoca, en 1793, la pérdida de independencia de Mónaco. Después de la Restauración en 1814, el Principado atraviesa una época de dificultades, que en 1848, el "Año de las revoluciones" en Europa, da lugar a la secesión del ochenta por ciento de la población y a la división del territorio.
La necesaria reconversión económica desemboca en el desarrollo de un turismo balneario aristocrático en torno a los juegos de azar. En 1866 se crea una nueva ciudad, Montecarlo, que debe su nombre al príncipe Carlos III. La "belle époque" se traduce en una vida brillante artística y mundana brillante, que convierte el Principado en uno de los grandes polos de atracción europeos. Hombre amante del progreso, el príncipe Alberto I es un pionero de la oceanografía moderna. Su hijo Luis II luchará en la primera guerra mundial.
Rainiero III le sucede en 1949 y se casa con una actriz mundialmente famosa, Grace Kelly, en 1956. En 2011, su hijo Alberto II se casa con Charlène Wittstock en una ceremonia fiel a la tradición y adaptada a los tiempos.