Una escapada responsable

Mónaco es un destino turístico excepcional, comprometido con el medio ambiente. El lugar ideal para vivir una experiencia única de fin de semana.

Tanto si está de paso como si se queda varios días en el Principado, disfrutar de un destino comprometido con el medio ambiente como Mónaco es posible.

 

 Llegada en verde

Los visitantes que deseen reducir la huella de carbono al usar medios de transporte tienen varias alternativas. Pueden llegar a Mónaco desde el aeropuerto de Niza Côte d’Azur y desde otros lugares de la Riviera en transporte público: en autobús (línea 110) o en tren. Para garantizar un transbordo tanto exclusivo como responsable, la empresa monegasca Ҽlimo pone a su disposición una flota de vehículos de alta gama con conductor, 100% eléctricos.

 

 

Bienvenidos a Mónaco

Con un 88 % de alojamientos certificados, el sector hotelero está muy comprometido con la protección del medio ambiente. Ejemplo de ello es el Montecarlo Bay Hotel & Resort. Con la etiqueta "Green Globe", forma parte del grupo Monte-Carlo SBM. Si posee un vehículo eléctrico tiene a su disposición un supercargador (recarga rápida en 15 minutos). Una vez se haya registrado en recepción, tómese el tiempo de pasear por el Resort. Descubrirá un huerto de 400 m² donde Terrae cultiva frutas y legumbres bio, que prepara el chef del hotel, Marcel Ravin. Un lago con fondo de arena, un exuberante jardín y un balneario convierten el hotel en uno de los mejores modelos de gestión de residuos; en 2019 logró reducir su gasto energético en un 30%, apenas ocho años después de abrir sus puertas. Hoy en día mantiene su compromiso a favor del medio ambiente con la instalación de 1.000 m² de paneles fotovoltaicos en el tejado.


 

10:00

Es hora de emprender la marcha y descubrir Mónaco. Nada más fácil: la línea 6 de la empresa de autobuses de Mónaco (Compagnie des Autobus de Monaco), con una flota que utiliza carburantes diéster de origen agrícola, pasa por delante del hotel.

Si prefiere recorrer las calles de Mónaco en bicicleta puede optar por  Monabike , un sistema de bicicletas eléctricas gratuitas. Con sus 300 bicicletas y 35 estaciones, es fácil usar la bicicleta una hora o más y dejarla una vez terminado el paseo. Gracias al motor eléctrico, la subida del Fairmont será un juego de niños y llegará a Montecarlo en un tiempo récord, el lugar más conocido del Principado. Puede aparcar la bicicleta en la parada "Montecarlo" y dar una vuelta por el célebre Carré d’Or, o ir de compras en el nuevo distrito "One Monte-carlo", a dos pasos del Casino, antes de adentrarse en el jardín de la Petite Afrique, que reúne asombrosas especies tropicales.

Aquí da comienzo el Recorrido de Árboles Patrimoniales, que permite pasear por los distintos jardines de Mónaco y descubrir su patrimonio vegetal. Por ejemplo el le Pin de Wollemi, identificado hace poco tiempo (1994) al norte de Sidney, en Australia, en un cañón. El lugar en el que fue descubierto se mantiene en secreto para conservar la especie. Hay apenas un centenar de ejemplares censados en todo el mundo.

 

 

12.30 


El mercado de la Condamine esta situado el la Plaza de Armas, al pie de La Roca. Es el lugar ideal para degustar la especialidad culinaria monegasca, el le Barbagiuán (un ravioli frito relleno de acelgas o de calabaza y adentrarse en la vida del lugar. Los restaurantes están cada vez más comprometidos con adoptar un enfoque respetuoso con el medio ambiente, y hay locales con la etiqueta “Restaurante comprometido” : trabajan día a día para reducir la producción de residuos y reciclarlos, evitan desperdiciar alimentos, procuran no emplear artículos de un solo uso, fomentan la dinámica local, la reducción del consumo de energía y agua, y sensibilizan a sus clientes acerca de todos estos temas.

 

14.30

Nos dirigimos al casco histórico de Mónaco: con sus callejuelas medievales, la ciudad vieja, situada sobre La Roca, alberga la sede del Gobierno, el Palacio de Justicia y el Consejo Nacional, además del Palacio del Príncipe, la catedral, la Capilla de la Misericordia y el Museo Oceanográfico.

Flanqueando La Roca, el Museo Oceanográfico, creado por el Príncipe Alberto I, lleva más de un siglo velando por la conservación del océano. Su saber hacer tiene fama mundial; en él se muestran más de seis mil especies, desde tiburones hasta hipocampos, pasando por pirañas y peces payaso… Desde que se inauguró en 1910, este templo del mar se ha convertido en una referencia a nivel internacional, dando a conocer el océano, amándolo y protegiéndolo. Posee una clínica destinada a cuidar del medio marino y un acuario de recuperación. Permite cuidar a tortugas en dificultades, convirtiendo a estos animales en embajadores de su especie ante el público. El acuario está al aire libre y se incluye en la visita al Museo. Se organizan actividades infantiles durante todo el año.

 
 

16.30

Los Jardines de Saint Martin se encuentran entre el Museo Oceanográfico (ver imagen) y la catedral. Se trata de los primeros jardines públicos de Mónaco, creados a petición del Príncipe Honoré que, después de una hambruna, decidió dar trabajo a los monegascos proponiéndoles plantar unos jardines. Al igual que el resto de espacios verdes públicos de Mónaco, están cuidados con tratamientos biológicos y llevan la etiqueta ECOCERT. Los carteles junto a los árboles o el folleto del itinerario permiten descubrir especies que forman parte del patrimonio vegetal de la zona.

En 2019 se abrió un nuevo recorrido en el corazón de los jardines de Saint Martin: "el recorrido de la biodiversidad". Esta área es, sin duda, muy rica, y el sendero permite descubrir especies menos conocidas del jardín por los caminos que habían permanecido cerrados al público. De la "pradera florida" al hotel de los insectos, el recorrido permite pasear sin rumbo fijo y pasar delante de la entrada de las cuevas (cerradas por motivos de seguridad) en las que vivían los primeros habitantes prehistóricos de Mónaco, y que hoy en día albergan murciélagos y aparatos sísmicos. Al pie del acantilado, puede que se dé la casualidad de ver cormoranes pescando o secando las alas al sol, o de avistar a la pareja de halcones peregrinos, que suele sobrevolar la ensenada de Fontvieille.

 

Cena

En búsqueda de sabores saludables, equilibrados y auténticos, la cocina mediterránea con influencia toscana del restaurante Elsa (ver imagen) está hecha para usted. Con vista panorámica sobre el mar, Elsa es el primer restaurante 100% bio que recibe una estrella de la prestigiosa Guía Michelín. El Montecarlo Beach está situado cerca del Montecarlo Bay, y apenas le llevará cinco minutos llegar al hotel.

 

 

 

SEGUNDO DIA

Viva este segundo día bajo el signo de la "intermodalidad" (la utilización de distintos medios de transporte "blandos", es decir, no motorizados. La movilidad blanda está muy desarrollada en Mónaco. Gracias a la guía "Monaco Malin", puede ir de un lugar a otro en poco tiempo utilizando solo la movilidad blanda, y desplazándose como lo haría un monegasco.

 

9:00 

Para empezar el día ponga rumbo a la playa del Larvotto, a pocos metros del Montecarlo Bay. Más allá de una simple playa, la zona de Larvotto es una reserva marina protegida, ya que en sus aguas crecen praderas de posidonia. Si se da un baño no se extrañe si le acompañan peces, sobre todo por la mañana.

Después del paseo o el baño puede ir a pie hacia el jardín japonés (ver imagen). Creado en 1994 por deseo expreso del Príncipe Rainiero III, respetando los principios más estrictos del concepto del pensamiento zen del arquitecto y paisajista Yasuo Beppu (Gran Premio de la Exposición Floral de Osaka en 1990), es un viaje exótico por el país del sol naciente, en el corazón del Principado. Gestionado por el Departamento de Ordenación Urbanística, el jardín está certificado y utiliza únicamente tratamientos biológicos. Saliendo del jardín japonés, cruce el conocido túnel del Grand Prix para llegar al puerto Port Hercule. A los pies del Fairmont se encuentra la segunda área marina protegida del Principado, "Tombant des Spélugues", con un acantilado coralino rico en coral rojo del Mediterráneo.  


 

 

 

11:30

Bordee el edificio del Yacht Club y tome el barco autobús para atravesar el puerto. El barco autobús lleva dos motores eléctricos alimentados por baterías, y catorce paneles solares producen en verano 15W/día. En pocos minutos alcanzará el Quai Antoine Ier, para pasear por el dique flotante y el solarium.


Almuerzo en el Stars'N'Bars

Bar de deportes a la americana y restaurante familiar, el Stars’N’Bars, está desde siempre volcado en cuestiones medioambientales. Los platos restaurantes están "hechos en casa" con ingredientes de cultivo biológico y el menú está disponible en tableta para evitar el uso de papel. El Stars’N’Bars posee la certificación Mr Goodfish (programa europeo que fomenta el consumo sostenible de productos del mar), y combate el desperdicio de alimentos con  “la cajita de las sobras.”

 

idi : el parque ajardinado de Fontvieille y su Rosaleda

El parque ajardinado de Fontvieille  rodea la carpa y ofrece a esta zona un parque urbano ajardinado muy apreciado por las familias. Especies mediterráneas como olivos, pinos y cipreses crecen junto a multitud de árboles que forman parte del patrimonio (como el bello "Erythrina cresta de gallo" que toma su nombre de las flores rojas como crestas de gallo). Avenidas serpenteantes atraviesan el parque y guían a los paseantes por un recorrido interesante desde el punto de vista de la botánica, y también de la cultura, con numerosas obras de arte. Así, podrá descubrir a la vuelta de una alameda un huerto educativo, la "Smart flower" (generador fotovoltaico inteligente compuesto por doce pétalos que funciona como un girasol, abriéndose en función de la luz solar, y que abastece de energía a las luces del parque) además de un área de juegos para niños. El parque está decorado con un estanque artificial donde conviven numerosas especies, como patos y ocas en libertad o carpas de todos los tamaños, que pueden verse desde la orilla o desde la pasarela de madera.

Al doblar el camino peatonal llegará a la  Rosaleda Princesa Gracia, (ver imagen), creada por el Príncipe Rainiero III en homenaje a su esposa la Princesa Gracia de Mónaco. Con cinco mil metros cuadrados de superficie (con la certificación Ecocert de buenas prácticas ecológicas), alberga más de 315 variedades de rosas, con seis mil plantas repartidas en siete temas.

 

Para después del trabajo y para cenar

Puede comenzar la noche en la Brasserie de Monaco (ver imagen) para tomar una cerveza hecha in situ a base de malta biológica, y darse un paseo por el puerto Port Hercule para descubrir la noche de Mónaco.

Para volver al hotel tiene distintas opciones: los autobuses de la CAM, las bicicletas Monabike, o por qué no probar Mobee. Se trata del servicio de vehículos eléctricos compartidos del Principado, sin puntos de estacionamiento fijos. La flota se compone de Twizzy y Peugeot e-208. Un medio de transporte fácil, rápido y ecológico para ir al hotel y probar la cocina del chef Marcel Ravin, mediterránea con sabores caribeños, elaborada de forma responsable, con legumbres de la huerta del hotel.